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Estoy muy agradecido a cada uno de mis lectores, mis amigos, o sea, cada uno de ustedes.

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lunes, 20 de octubre de 2014

Traición y Cobardía

Traición y Cobardía. Vista Previa por Edrapecor


 
 
 
 
 
 
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Traición                                                   Y                              Cobardía
VISTA PREVIA
                              
Autor:
Edgar R. Pérez C. (Edrapecor)
Traición y Cobardía
Autor Edgar Pérez
Copyright Edgar Pérez 2012
ISBN 978-1-4717-7648-9
El Sargento Henry Buenaventura estaba libre de servicio. Fue y visitó a sus dos hijos. Por primera vez sin incidentes con su ex esposa, quien  se comportó parecido a un ser humano.
Después fue a la Iglesia de Jesucristo el Astronauta,  de la cual era un fiel devoto y luego se dijo podía disfrutar la noche.
Mientras caminaba se planteaba una duda; si visitar a Iris la Pre-pago con la que tenía un romance ó visitar a Lesbia, la otra pre-pago, quien posiblemente era la que supuestamente mas lo quería, pues no le cobraba.
Llegó la noche y terminó en el Bar Restaurant “ El Tropel Cuadrado” .
Era una noche bella y tranquila. Se citó con un amigo de infancia, quien se disponía a celebrar la salida de la Cárcel para delincuentes con problemas sicológicos “Aristóbulo Isturiz”; por haber pagado sus 5 años de prisión por el robo de Radiopatrullas  Volkswagen Gran Vitara 4×4 importadas.
Compartieron una botella de Buchanan 25 años. Todo marchaba  de maravillas hasta las 3 am.
Vieron a través del cristal panorámico del local; estacionarse al lado de su Dodge RAM Pick-up  4×4 Turbo Diesel a un Chevrolet Corsa Diesel Sedan. Entraron 3 hombres y una mujer. Su experiencia le dijo que inmediatamente la película cambiaría de escenario por uno no tan Walt Disney.
Dos de los hombres caminaron sonriendo, dirigiéndose directamente a la cajera. La mujer  que acompañaba a los delincuentes los vio. Con el otro se dirigió directamente a ellos, los únicos parroquianos del lugar. No le dio tiempo de sacar su Beretta Reglamentaria. Optó por quedarse tranquilo . 10 a 15 minutos y listo. El asaltante los apuntaban a ambos directamente, mientras que la mujer los veía sin decir ni hacer nada..
Quédate tranquilo. Se ve que son unos principiantes. Solo un imbécil se le ocurre salir a atracar en un Corsa. Se quedaran accidentados en cualquier momento. —murmuró Buenaventura a su amigo.
¡Que va hermano¡. A mi no me jode quien quiere, sino quien puede. Esos son unos pobres “lagartos”.. Tengo encima una “Fuerza”. Dos horas después de salir de la cárcel, unos amigos y yo nos llevamos por “delante” un Supermercado. El Botín lo repartiremos dentro de un rato. No puedo llegar limpio —dijo el hombre lanzándose al suelo y disparando una tanda de balas, logrando dos blancos netos en el delincuente, quien antes de caer abatido también disparo varias veces..
Los otros dispararon, intercambiaron disparos.
Los delincuentes huyeron inmediatamente. Gritos de los empleados. Rodríguez salió renqueando detrás de los ladrones disparando sin parar.
Uno de los delincuentes quedó boca arriba en medio de un charco de sangre.  Buenaventura se desplomó con un tiro en la frente.
I
Las honras fúnebres fueron en el “Decimo”, Destacamento 21, Compañía 16.
La policía simuló que investigaba. El Corsa nunca apareció ni entre los accidentados abandonados en la calles, ni en los talleres, ni en los garajes de autos por desguazar, ni entre los pocos que lograban circular. Los empleados con el susto vivido no lograban dar una descripción acertada. Rodríguez por ser un Chavista convicto con muchas cuentas no cobradas, se esfumó para no tener que dar explicaciones comprometedoras.
Por eso en las honras fúnebres de Buenaventura, la viuda  profetizó todo lo que vendría.
Hicieron una clásica y mediocre guardia de honor al féretro; típica de la formación militar de los Guardias Nacionales Populares Socialistas Capitalistas. Una póliza de vida con una Suma Asegurada muy baja. 2 huérfanos engrosando la lista de niños vulnerables, sin ninguna oportunidad en un país sin oportunidades.
22 días después del asesinato. Claudia Meneses vio pararse frente de su humilde vivienda un Dong Feng Hummer Electrica 4×4. Dos hombres en flux y lentes negros Dolce Gabana, relojes Vitorinox, descendieron de ella. Muy serios, muy corteses, lentes negros de excelente calidad. Con el indiscutible aspecto de asesinos con buen sueldo.
” Los amigos de mi marido”, pensó la mujer
Sra. Claudia Buenaventura—comenzó por saludar el hombre con más aspecto ejecutivo, pero no menos peligroso.
Meneses—corrigió vivamente la mujer—Ya teníamos dos años de divorciados.
Exacto—aceptó el hombre, formalmente parado esperando una invitación a entrar que se veía no llegaría- ¿Podríamos pasar?.
La mujer indicó con un disgustado gesto que entraran. Los hombres no se inmutaron, estaban acostumbrados a  estas situaciones embarazosas.
Usted. ¿Tenia contacto con el sargento Buenaventura?.—preguntó el ejecutivo viendo las fotos del hombre, con la esposa y los niños, colocadas en una repisa de la humilde sala.
El mínimo. Henry era un hombre extremadamente agresivo.
¿No sabia donde vivía?.
Creo que en su comando. En un bar ó burdel. ¿Quien sabe?
Pero… En las veces que se veían. ¿Había algo inusual en el?. Algo que rompiera su rutina. Mucho dinero quizás. ¿Algún comentario fuera de tono?
Ni idea. De verdad, lo único que me importaba era que fuera responsable con nuestros hijos.
¿Lo hacia?
El era un infantil, inmaduro, irresponsable, mediocre e incapaz como cualquier militar —fue la concisa respuesta en medio de una gigantesca cara de fastidio, levantándose para dar por terminada la conversación,
Los hombres entendieron. Sin mas comentarios se despidieron .Salieron silenciosamente de la casa.
La mujer con un suspiró encendió un cigarrillo, quedándose en silencio en el humilde sofá de la sala. Mientras fumaba miraba a ningún lado.
La Señora no tiene ningún aprecio por la profesión de su esposo—comentó el acompañante del ejecutivo, mientras se alejaban en la camioneta..—No tenia intenciones de contestar nada
Fue muy benévola en sus apreciaciones –dijo el ejecutivo, viendo la ciudad por la ventanilla – le faltó decir que también son cobardes y ladrones. Por lo demas , se que no pensaba contestar nada. Yo solo quería ver su actitud. Ella no tiene la menor idea de nada.
Los hombres entendieron que ni siquiera estaban en el prólogo de la investigación. 23 días dando vueltas y nada. Nada que indicara hacia donde debían dirigir la búsqueda. Por lo que se entendía, la esposa de Buenaventura no tenia ni la menor idea de quien era en realidad su esposo.
III
30 días antes del día del atraco, Henry y Lesbia hicieron frenéticamente el amor. Tenían cocaína 100% pura, whisky 18 años y abundantes pastillas estimulantes, con 4 litros de Gatore de Manzana.
Quedaron exhaustos, tirados en la cama, viendo el techo de la habitación. Finalmente Henry encendió un cigarrillo de fina marihuana hidropónica procesada sin semillas. Aspiró fuertemente.
Tengo algo muy bueno en las manos. Voy a ser muy, pero muy rico.—dijo viendo el techo
Eso ya lo he escuchado. Se perfectamente como termina. —replicó ella mirando igualmente el techo.
Ah si. ¿Cómo?.
El pendejo que dice esa necedad siempre termina comiendo moscas—dijo la muchacha quitándole el cigarrillo y aspirando fuertemente también, para después toser sin parar por 15 segundos…
Nos vamos a salir de todo esto y nos iremos a vivir al maldito Imperio.
¡Que bueno¡. Precisamente ahí. Quiero verte en un país donde te obligan a cumplir las leyes, los policías no se dejan sobornar y los jueces hacen su trabajo.—dijo la joven después de terminar de toser, debido a la fuerte aspirada.
Y tu lo creíste—dijo Henry riendo divertido, mientras tomaba un sorbo de whisky puro. —Es algo diferente. Algo grande. Ya lo vas a ver.
Durmieron un rato. Después volvieron a amarse. Esta ves, lentamente, sin la hambrienta pasión por la abstinencia de horas antes. Fue mas intimo, más tipo pareja formal.
Horas después Henry se colocó su uniforme, después de darle un beso a Lesbia, le dio unas llaves y un papel
Este es el tesoro de ambos. Este casillero está en Aruba, aquí mismo, en esa dirección. Memorízala y rompe el papel.
¿Por qué esto?.¿En que estas metido?—dijo la muchacha con esto, al recibir las llaves y el papel.—Te volviste loco y estas jugando a ser James Bond. Jajá
No es malo. Puedo caminar a las doce del día por el medio de la calle, que todo el mundo me vea la cara. Ya lo veras—dijo finalmente el hombre al salir.
IV
4 Días después de los funerales de Buenaventura, el capitán Luis Bárcenas, abrió el casillero del Sargento. Era dar cumplimiento a la rutina. Vaciar el casillero. Lo personal se le enviaría a su ex esposa.  El capitán tenía una esperanza de conseguir un falso en Buenaventura. Nunca se lo tragó mientras fue éste su subordinado. Hacia bien su trabajo. Termino de abrir el Locker. Botas bien pulidas, uniformes de campaña, de diario, bien planchado y doblado. Unas cacerinas. Un celular y su cargador. El capitán vio el dinero. 4 paquetes bien gruesos. El hombre miró a todos lados. Nadie. Rápidamente los guardó. Después los contaría. 2 libretas bancarias. También las tomó y abrió. Estaban actualizadas. El hombre miró las cifras. Abrió desmesuradamente los ojos. Mucho dinero. Demasiado para un simple Sargento. No estaba a nombre de Buenaventura. Vio un pasaporte. Estaba la foto de Buenaventura, pero con otro nombre. Además era un pasaporte de la Comunidad Andina. Siguió viendo. Un mini Laptop. Repentinamente el Capitán decidió llevarse todo y dejar únicamente los uniformes. Habían aquí cosas que no se podían compartir con nadie. Después con testigos abriría el Locke otra vez para hacer la revisión, como si fuese la primera vez.
V
Una Nissan Armada Turbo Diesel Eléctrica 4×4 estacionó en el lugar de visitantes de la Novena División del Ejercito de Colombia, en la capital del Huila.
Habían transcurrido exactamente 9 días después de la muerte de Henry Buenaventura. De la puerta trasera izquierda descendió un hombre. El  caminó tranquila y lentamente hacia el reten de la entrada. Vio lo sacos de arena. Vio el viejo, pero remasterizado Urutu Cascabel 6×6 que cuidadosamente vigilaba la avenida.
Un corpulento  Sargento de la Policía Militar le hizo un gesto de detenerse.
Identificación—dijo con su acento costeño, el hombre de color………….


.Continua.
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viernes, 17 de octubre de 2014

Margot Taylor





    

 



    


    

    

    


 




                   Margot Taylor








Edgar R Pérez C. Edrapecor


Lectura de Entretenimiento. Prohibida la reproducción total ó parcial de éste documento sin el permiso escrito del Autor y/o Editor.


#edrapecor
#lasactualidadesdeedrapecor


















© Bubok Publishing S.L., 2013
3era  Edición. Año 2013
 ISBN-13: 978-1479267361
Impreso en España / Printed in Spain
Impreso por Bubok















   

                               AUTHOR Edgar R. Pérez C (Edrapecor)


                             Copyright © 2012 Edgar R. Pérez C (Edrapecor)
                                      All rights reserved.
                             ISBN-10: 1479267368

                     ISBN-13: 978-1479267361






DEDICATION.
A cada uno de nuestros consecuentes lectores. Este tambien es para USTEDES.









MARGOT TAYLOR
Autor: Edgar Pérez (Edrapecor)
Copyright 2012 Edgar R. Pérez C.
ISBN-13: 978-1479267361
ISBN-10: 1479267368


                                                                 
Tabla de Contenidos.
Capitulo 1 -
Capitulo 2 -
Capitulo 3 -
Capitulo 4 -
Capítulo Final –
Contacto on line con el autor.
Biografía





Sinopsis.
Margot Taylor es una joven inglesa, que ve pasar su vida envuelta en terribles penurias y humillaciones, en uno de los barrios más pobres del inhumano  Londres Industrial de 1882.
Cuando sus opciones parecen acabarse; si es que alguna vez encontró alguna, recibe la oportunidad de un empleo digno. Ser la acompañante de una aristocrática joven proveniente de la lejana Sudamérica.  Lo que es un trabajo muy bueno, se convierte en una apasionada aventura, llena de riesgos y peligros.

Amor, romance, aventura, novela…
+ 15 años

                                              






   

AUTHOR Edgar R. Pérez C (Edrapecor)


                             Copyright © 2012 Edgar R. Pérez C (Edrapecor)
                                                All rights reserved.
                             ISBN-10: 1479267368

                  ISBN-13: 978-1479267361






DEDICATION.
A cada uno de nuestros consecuentes lectores. Este tambien es para USTEDES.









MARGOT TAYLOR
Autor: Edgar Pérez (Edrapecor)
Copyright 2012 Edgar R. Pérez C.
ISBN-13: 978-1479267361
ISBN-10: 1479267368


                                                                 
Tabla de Contenidos.
Capitulo 1 -
Capitulo 2 -
Capitulo 3 -
Capitulo 4 -
Capítulo Final –
Contacto on line con el autor.
Biografía





Sinopsis.
Margot Taylor es una joven inglesa, que ve pasar su vida envuelta en terribles penurias y humillaciones, en uno de los barrios más pobres del inhumano  Londres Industrial de 1882.
Cuando sus opciones parecen acabarse; si es que alguna vez encontró alguna, recibe la oportunidad de un empleo digno. Ser la acompañante de una aristocrática joven proveniente de la lejana Sudamérica.  Lo que es un trabajo muy bueno, se convierte en una apasionada aventura, llena de riesgos y peligros.

Amor, romance, aventura, novela…
+ 15 años

                                              









                                  



                   


                                 CAPITULO 1 

                                          Llegaron justo el día en que Inglaterra invadió a Egipto. Se estacionaron frente a la casa. Sabían que esta tenía unos 80 años de antigüedad; en su momento fue una residencia en los lejanos suburbios del norte de Londres.
 Ahora había perdido parte de su jardín frontal,  por las ampliaciones de la avenida para dar paso al tranvía eléctrico.
 Pero tenía como gran ventaja, el estar completamente amueblada, con amplios dormitorios, que prácticamente eran residencias completas e independientes. El defecto era que los carruajes tenían que ser guardados por la otra calle, al final de la casa, pero eso era un mal menor; solo mas trabajo para los cocheros.
Vieron desde la ventanilla del coche a la servidumbre. Corrieron nuevamente la cortina. El hombre hizo un gesto de asentimiento a su           hija. ¡Por fin estaban en casa¡. De verdad un larga y cansada travesía.

La servidumbre estaba expectante. Los señores estarían unos meses sin fecha determinada de ida, según dijeron en la inmobiliaria contratante. Sabían que era un Gentil hombre Indígena de un extraño y lejano país. Un gran hacendado, a según  sus tierras eran tan inmensas que en ellas cabían perfectamente varios condados y para recorrerlas eran muchos días a caballo. Finalmente el coche se detuvo, el ujier prestamente fue a abrir la puerta del mismo. De él descendió un caballero

que inmediatamente ofreció su brazo para ayudar a descender a una joven; su hija sin duda. La servidumbre estiro un poco la cara para ver mejor. Se hablo de un viudo. Pero este hombre era muy joven para serlo. Su hija terminó de descender y los señores quedaron frente a todos ellos.
 La joven venia vestida con mucha sencillez y elegancia. Casi inmediatamente otro carruaje con maletas y baúles también se detuvo inmediatamente detras.
El Sr. Camilo de La Fuente, Rodríguez, Sotomayor- anunció el ujier a todos leyendo un papel que se la había entregado.
Y Su sangre-- dijo el hombre a todos, con una cortes inclinación. .
La señorita Catalina de La Fuente, Rodríguez, Sotomayor y Thompson—anunció el ujier leyendo igualmente el papel.
La servidumbre se inclinó a sus nuevos señores, con una mezcla de admiración y curiosidad. Eran jóvenes, elegantes, muy bellos  . Para el asombro de la servidumbre, les regalaron  a todos  una inmensa sonrisa con una muy cortes venia, mientras entraron juntos a todos en la iluminada mansión.
Por favor, me gustaría oír sus nombres. Es mi interés conocer a las personas que me ayudaran en mis labores—anuncio el hombre en un ingles fino, educado, sin acentos.
El Mayordomo abrió los ojos, pero se contuvo e indicó los nombres de todos y su asignación.  Faltaba personal en cantidad.
Condoleezza Stockton soy responsable de sus habitaciones. – se presento nerviosamente una señora roja y rubicunda.
Jane Watson, responsable de la cocina,
Robert Staplont, responsable del comedor y sala.
Soy Eric Hermenegildo  Brown, al servicio directo de su excelencia,-- se presentó el mayordomo con una inclinación, que fue inmediatamente correspondida por los señores.

El padre e hija entraron a la inmensa casa y durante algunos minutos contemplaron la amplia y recargada decoración.
Es bastante grande—comentó Catalina en Español.
Querida. Es una buena idea que aquí siempre te dirijas en Ingles. Permitirá evitar confusiones y comentarios.—aclaró afablemente el padre en igual forma.
Lo tendré en cuenta—respondió la joven, cambiando inmediatamente el idioma.
Las habitaciones están en el piso de arriba—indicó obsequioso el mayordomo, haciendo un gesto de invitar a los señores a recorrer el amplio piso superior, uno de los 5 que tenía la mansión..
Quiero escoger una para mí—anuncio la joven, con el inmediato asentimiento del mayordomo.
La joven subió lentamente la inmensa escalera y recorrió las habitaciones. 16 habitaciones sin contar las de la servidumbre. Una de ellas le pareció de su agrado y asintió complacida. Era un gran departamento con sala, sala de estar, un pequeño salón de estudio y la alcoba principal, con su correspondiente e inmenso baño y salida independiente al jardín con un muy buen balcón que permitía recrear la vista en un jardín lateral..
 La joven giro sobre sí misma, era un apartamento completo, tal como deseaba. El folleto ilustrativo que recibieron en sus lejanas tierras no les había mentido...
Vio a la señora de aspecto agradable y unos kilos de más.
Condoleezza Stockton a su servicio—se presentó con una reverencia.
Tengo la idea de cenar en la habitación de ser posible. Estoy algo agotada. – explicó quedamente la muchacha a la otra.
Absolutamente My Lady. La Valet salió rauda a cumplir las órdenes de su nueva ama. Bella era una palabra mezquina para describir a esa joven.
Esta Lady rompería de seguro corazones como elefantes cristales en un bazar, sin duda alguna, --pensó la mujer agradablemente sorprendida por la muchacha y su sencillez.

   Camilo de la Fuente no podía darse el lujo de descansar. Urgentes atenciones tenía que realizar. Sin más preámbulos conoció su biblioteca despacho y se instaló inmediatamente.
Debía escribir cartas de presentación y comunicarse con las casas comerciales con las que tenia estrecha relación anunciando su llegada... También debía resolver el asunto de Catalina. Era menester convencerla de quedarse aquí, en la ciudad que era el centro del mundo. Para ello contaba encontrar a la familia de Emily su esposa. Suponía que una vez en la ciudad, el ámbito de la civilización la absorbiera y quizás hasta un buen casamiento resolviese muchos problemas; eso era lo planificado. Solamente que no había tenido todavía el momento de anunciárselo. Emily educó  su hija muy bien hasta los diez años. Pero al morir de sarampión, el quedó con una niña en  la soledad de la inmensa casa en medio del llano salvaje. No sabía si la había criado bien. No sabía si lo había hecho mal.
 Catalina había fabricado sus propias reglas y no estaba seguro que las compartiese con el …..
Ahora se sentía culpable de la situación en que vivía., inmerso en un dolor perenne, que le hizo perder el amor al llano.
 Tenía ofertas de compra de ROSA NEGRA, pero Emily estaba enterrada ahí y es donde el debería estar cuando llegase su propio final.
Su pensamiento voló junto a su hija;  Quizás un joven de alta cuna se interesase en ella, después que lograse la fusión esperada. .Había un detalle: ella era católica. Debió ir a España, Italia ó Portugal a buscarle pareja.
Pero Catalina era Inglesa, bueno, medio Inglesa y eso pesaba. Un Ingles seria rígido, inmerso en normas, pero confiable, la respetaría y cuidaría bien...  Pero el peso de la actitud de los Irlandeses católicos era exasperante. La sociedad inglesa definitivamente no veía muy bien a los católicos.
Emily, fiel anglicana y libre pensante no se preocupo mucho por ello en su momento. No encontró una iglesia anglicana cuando estuvo en el llano; por eso llevaba la niña a la iglesia del párroco católico. En fin de cuentas, era el mismo Jesús para ambas creencias. Si los ingleses  tan solo bebieran café, serian excelentes yernos.
La voz de la mujer lo saco de su ensimismamiento.
Excelencia. La Srta. Ha-Ta –era- nneea
Catalina.– corrigió  el hombre, sin intención de ofender a la servicio...
Exactamente—acepto atragantada la mujer. E inspirando fuerte continuo—La señorita dice que cenara en sus aposentos.
¿Está bien para usted?
. ¿Podría llamar  al Sr. Brown?.– asintió a lo primero  el hombre sin dejar de escribir.
Inmediatamente –contestó la mujer, despidiéndose con una reverencia, saliendo como una exhalación. Había servido a muchos señores viudos igualmente. Pero este era demasiado joven y atractivo. Tenía ese encanto de los viudos  jóvenes, que hacen candidatas a las mujeres a querer ser la próxima protagonistas de un funeral. Era un hombre que estaba en toda su potencia. ¿Anciano?. ¿Salvaje?. Salvaje era lo que provocaba con su seductora presencia...
Excelencia—Saludo rígidamente Eric  Hermenegildo Brown.
Debemos trabajar en algunas cosas a la brevedad.—
El otro asintió.
Necesito la lista del personal faltante y entre estos quiero adicionar un ordenanza. Tengo algunas correspondencias que entregar. No he revisado la casa completamente. Pero si falta un piano de cola y un arpa, quiero saberlo, para adquirirlos inmediatamente, pues entre mis aficiones tengo el tocar el arpa. Igualmente mi hija es muy aficionada al piano. ¿Me ayudara en ese respecto?.
Seguro. Excelencia.
Comeré aquí. Mi hija me informó que cenara en sus habitaciones.
Minutos después Camilo de La Fuente apenas mordisqueo una frugal  cena. Extrañó mucho un café nocturno y una buena salsa picante. También le hizo falta un tabaco rubio. Pero saboreo un whisky de malta, muy bueno de sobremesa para dormir. Mañana caminaría por las calles Londres. No imagino Volver 19 años después, viudo, con una hija , pero envuelto siempre de esa soledad que le mordía sin piedad el alma, navegando en medio de la vida con el permanente recuerdo de Emily, imaginando escuchar su risa y buscando en el aire los momentos que fueron tan felices.
                                                                     
                                          II

Margot se despertó asustada. La misma pesadilla. El silencioso entierro de su madre; su prima Tamara la eterna solterona; casada con hijos... La figura de Ethan parado en la proa del barco con un triste agitar de pañuelos, jurando volver noble y rico para casarse con ella. Una imagen de una viejita sola, solterona, caminado dificultosamente en medio de la neblina… ella misma.
La chillona voz de Mary la trajo a la realidad. …. También recibió una oferta de matrimonio. Él no es muy joven, le faltan algunos dientes, pero es Sargento, se van a establecer en la India. Imagínate. En la India. Me parece tan excitante—decía la joven, mientras como una tromba abría ventanas, corriendo la vieja tela con pretensiones de cortina.   Hablando y limpiando al mismo tiempo.
India es calurosa y enfermiza. Siempre están en rebelión—dijo desperezándose la joven con un indisimulado bostezo.
 Edmee aceptó al Sr. Thomas. Aunque le falta una pierna, con su pensión de guerra estarán bien. Se irán para Australia.
¡Qué horror¡. Entre ladrones y bandoleros...—comentó desperezándose.
No quieres casarte—dijo Mary deteniéndose repentinamente, viendo a su hermana levantarse completamente despabilada, comenzando un rápido aseo.
Me aferro a la promesa del Sr. Ethan—se aclaró para sí misma Margot en voz alta
 Mary tomo una almohada y repentinamente golpeó a su hermana mayor. Margot se la devolvió y continúo su aseo.
El no pidió tu mano.– indico  la niña , dejando a un lado la almohada . Colocándose junto a la otra se veía igualmente en el espejo. Si Margot que era tan bonita no conseguía pretendientes. Ella con sus millones de pecas estaba condenada a ser soltera toda la vida.
¿Quién dice?. Sus visitas y el ardor de su mirada eran muy indicativos. Prometió enviarme una carta en cada puerto.—continuo  la otra mientras se lavaba.
En África solo hay puertos portugueses.– caviló la niña  repentinamente .
Ya no hay guerras con Portugal. No hay impedimentos a ninguna correspondencia con sus colonias.
Un hombre enamorado enviaría telegramas. Nunca vi esas muestras de amor que tú dices recibías de él.
Los telegramas son caros—dijo Margot finalmente con un gesto.
La Sra. Stockton se empleo. Imagínate. A su edad y consiguió empleo. Dijo que eran unos indígenas salvajes, pero bañados en oro.
¡Dios¡. Debe tener cuidado. He sabido que hay indígenas que reducen cabezas. —Repuso Margot terminando de acicalarse.
Y otros se comen a los niños vivos—completo Mary entusiasmada de poder escuchar los relatos de su compañera de casa cuando volviera.
Ambas mujeres se dedicaron a la rutina de su eterna rutina. A mediados de semana consiguió un Sunday viejo que leyó con deleite. Limpió y ordenó la pequeña  humilde casa una y otra vez. Puntualmente a las 5 de la tarde preparo un honroso Te de décima categoría.  Tres veces en esa semana no cenó para que Mary pudiera hacerlo, todas las noches apagó la única lámpara de la casa, pues no había mucha lumbre.
 Cada noche, silenciosamente, después de orar, se acostaba en silencio a ver el oscuro techo de su cuarto. En verano se achicharraba de calor, en invierno se congelaba de frío y en todas las madrugadas lloraba. Lloraba de miedo, lloraba de soledad, lloraba silenciosamente por no tener una familia que las apoyase, lloraba por que no sabía que sería de ellas.
 El sábado no llego la Sra. Stockton y apareció el domingo bien entrada la tarde.
¡Noticias¡.¡ Noticias¡— anunció Mary corriendo por la pequeña casa
De seguro son eventos que no nos interesan—dijo Margot arrastrada de la falda por su pecosa hermana.
La Sra. Stockton llegó sudorosa, sin aliento, poniendo una inmensa bolsa encima de la humilde mesa de la sala comedor cocina.
¿Qué ha hecho Sra. Stockton?—preguntó Margot temiéndolo lo peor, al  ver a la mujer sacar jamones, quesos, panes, mantequilla, aceite, avena, harina de trigo..
Es mi señor. Tan bello y maravilloso. Mando a surtir de provisiones, después nos regaló a todos y cada uno de nosotros para abastecernos y aparte del sueldo nos regaló 5 Esterlinas—dijo la mujer enseñando las monedas, para el absoluto asombro de las otras dos; quienes creyeron se trataba de Jesucristo, por el fervor con que lo dijo.
¿Hablas de los indígenas salvajes?—pregunto estupefacta Mary, sin dejar de contemplar el accionar de la otra..
Son los seres más bellos que mis ojos han visto jamás. Claro el Sr. Brown, nuestro jefe trato de impedirlo. Pero su excelencia no lo permitió— Finalizo la mujer con entusiasmo, terminado de colocar los alimentos encima de la mesa.
¿Qué clase de salvajes son esos?—preguntó admirada Margot, viendo como la Sra. Stockton introducía en la despensa de ellas  una  abundante cantidad de comida.
¿Qué hace Sra. Stockton?. No puedo aceptar esos alimentos……
Por supuesto que los aceptaras—replicó imperturbable la Sra. Stockton, guardándolos en la despensa de las jóvenes—Míralo de esta forma. Es un préstamo y cuando te coloques me los pagas.
Esos son meses de sueldo—protestó Margot al ver el valor de los alimentos
Esta bien. No es un préstamo. Se los regalo a Mary. Asunto concluido—dijo finalmente la Sra. Stockton, despachando con las manos y aclaró —Eres de un egoísmo extremo. Es un regalo de nuestro señor Jesucristo por intermedio de la mano de mi Sr. Camilo.
Margot no dijo nada. De verdad era un alivio. Pero no podía seguir viviendo prácticamente de las limosnas de la viuda de su tío. Quizás debía viajar a Coventry,  buscar trabajo en las textileras. Ayer mismo se entero que la Sra. Harris le dio un puesto de costurera a Lily Fergusson. Eso fue bueno. Dos hijos y un amplio embarazo la agobiaban, mientras el Sr. Fergusson se mantenía inmerso en copas en el Pub La Mano Frita, cantando a más no poder viejas canciones de guerra.
La Sra. Stockton se disponía a marcharse. Estaría toda la semana fuera. Repentinamente recordó que el Sr. Brown buscaba una dama de compañía.
Hace falta una dama de compañía—dijo a Margot urdiendo una trama inmediatamente, al recordar los comentarios de la cocina—Tu podrías serlo… Eres educada. ¿No te atreverías a presentarte?. Preguntó repentinamente a la muchacha.
¿La indígena?—se animó Mary , viendo que la Sra. Stockton no le había respondido a sus preguntas insistió– ¿Cómo se visten?. ¿Andan desnudos?. ¿Cuántos niños se comen en el desayuno?. ¡Por favor¡.Dígamelo todo Sra. Stockton.
La Sra. Stockton se marchó sin contestar a tantas impertinencias. Si llevaba a Margot directamente a Brown no habría mucha oportunidad. Más o menos ya sabía que podía hacer…
Las dos hermanas quedaron nuevamente en la triste soledad de su hogar. Por lo menos tenían alimentos para meses si se administraban bien. Ser dama de compañía de una salvaje no era la parte principal de sus planes. Pero la situación agobiaba. El Sr. Damon se estaba portando bastante grosero y con unas insinuaciones muy fuertes cada vez que venía a cobrar el alquiler. La Sra. Stockton no podía pagarlo todo. El Sr. Ethan  se había marchado y no podía contar con esa ayuda, que no era mucha tampoco,  ya no les guardarían el poco respeto que les tenían...
¿Serias una dama de compañía de una salvaje?.—preguntó con susto Mary, mientras preparaba un pan con jamón y queso
Son pruebas que nuestro Sr. Jesucristo nos manda. La Sra. Stockton no quiso describirlos. Me imagino lo rudimentarios que son. Pero si pagan un salario así sea parco sería una gran ayuda. No estamos en nuestra mejor época.– Contestó Margot sintiéndose que debería estar a la altura de las circunstancias.
¿Será que la Sra. Stockton fue sugestionada por los salvajes para que les consigan personas para alimentarse?—preguntó Mary repentinamente con una gran duda en el rostro a su hermana mayor.
Iré—decidió repentinamente Margot y repitió--Iré. Si tengo oportunidad de presentarme,  sin duda iré; debemos salir adelante y ganarme el sustento nuestro con mi esfuerzo...

                                             
                                                      III

Al cabo de dos semanas Catalina recorrió parte de la ciudad. Pero sentía que en medio de la neblina y la multitud se le estaban escapando los museos, cafés y sitios de interés. Su padre no le permitió ver las obras de teatro en las calles, no le dejó acercarse a músicos que en las plazas tocaban, ni escuchar discursos de políticos en las aceras, igualmente le prohibió abordar el tren eléctrico y el subterráneo. Se complicó toda con la ceremonia del té, si no conseguía un buen café, genuinamente se pondría de muy mal humor.
Su padre le anunció que varias familias con quienes tenia amplias relaciones comerciales los visitarían y ella estaba comisionada para recibirlos, comunicarles los detalles para un baile de gala. ¡Un baile¡. También le ratificó que ella tenía que atenderlos, puesto que él no se encontraría en la ciudad por estar fuera por una reunión íntima de negocios con Harrignton, su socio proveedor.
 .
Por eso la joven en un pequeño salón recibía a las familias invitadas,  quienes después de saludarla pasaban a un amplio salón de la mansión. Un sexteto de violines amenizaba con melodías de ambiente. Los invitados estaban sentados en los amplios sillones de la sala y nadie se acercaba a las inmensas mesas de entremeses y platillos. Tampoco tomaban vino que los mesoneros pasaban. La joven estaba desconcertada.  Buscó refugio en su cuarto de maquillaje. Hacia allá marchaba completamente estupefacta sin saber qué hacer.
 La Sra. Stockton se  acercó con una joven.
Mi Señorita—dijo la mujer con una reverencia ante la muchacha—se que no es el momento, pero no encontré otro para hablar con usted. Solo será menos de un minuto.
 Catalina se detuvo ante la mujer y miró con curiosidad a la otra. Le agradó la presencia de la bella y frágil inglesa. Muy sencilla en su humilde y limpio traje, tan blanca como el recuerdo de la tez de su madre, con unos inmensos ojos azules. De entrada le agrado.
 Perdone mi atrevimiento—continuo la Sra. ante su joven ama—Se que el Sr. Brown esta comisionado para encontrarle una dama de compañía.
Esta en esa labor. Imagino lo difícil que es, puesto que no me presentado a nadie. A pesar de la situación en que me urge.
¿Me permite presentarle a la Srta. Margot Taylor?
No veo el por qué no ha de hacerlo—contestó la muchacha viendo a la otra hacerle una cortes inclinación.
Ella quiere proponerse para el puesto de dama de compañía—dijo la Sra. Stockton tomando del brazo a Margot  y poniéndosela en frente.
Es mi sobrina política. Su madre fue maestra. Ella conoce las normas de cortesía y la ciudad en toda su extensión.
Debo ser franca. No he trabajado como dama de compañía—dijo Margot ante la supuesta indígena. La Srta. Stockton le dio un leve empujón hacia la muchacha con una significativa mirada. Debía ser audaz.
¿Dices que Conoce bien Londres y sitios de interés?—interrumpió Catalina detallándola mejor. Seguro que si—contesto Margot— Srta. Ka Tha alinna dhi lo Fonte.
Exactamente. No es difícil mi nombre. Repite conmigo. Catalina de la Fuente.
Ca Ta lina de la Fuente.—repitió con dificultad Margott ,con un ataque de sinceridad dijo– Puedo asegurarle sin lisonja que su nombre es solo comparable a su belleza.
No tengo problemas con eso. Me dices que conoces normas de cortesía y a Londres bien... — meditó la muchacha, pensando en voz alta— Tengo libertad para escoger las personas a mi servicio. ¿Estás dispuesta?.
A su servicio—contestó la joven con una lejana esperanza.
Pues acompáñame. Estoy en medio de un lío, no sé cómo resolverlo. Ven conmigo a la sala y me vas a decir que hago.
Margot se aterró. Había estado esperando todo el día en el cuarto de la Sra. Stockton y esta no se le ocurrió traerla en otra fecha que no fuese el día en que muchas personas distinguidas habían venido de visita a la mansión...
Mi Señorita. No estoy vestida apropiadamente—contestó la joven consciente de su único traje  marrón, sus antiguos y gastados zapatos. Ropa vieja, simple, útil  nada  más para la  visita dominical a la iglesia y para nada apropiada para una velada de presentación.
Yo estoy aburrida. Por lo menos conversaras conmigo y me indicas que pasa.—Dijo Catalina comenzando a devolverse, sin importarle para nada la vestimenta de su nueva empleada.
Margott estaba asombrada, mientras sin pensar acompañaba a la otra hacia la luz y el bullicio. La supuesta indígena era una joven que sin esfuerzo borraba el sol de primavera  junto a la luna llena de verano con su intimidante belleza. Pero no conocía algunas normas inglesas. Evidentemente tampoco le importaban mucho.
Los visitantes Después de saludarla esperaban por ella en el amplio salón. Por eso le sugirió a la chica que debía pasar al salón.
La Srta. Katherine di la Fuente—anuncio el estirado ujier… y…  viendo a la desconocida sin poder evitar alzar una ceja, ante el  sencillo aspecto de la otra. Espero para anunciar.
Catalina miró a Margot.
Margot Taylor—musitó Margot  francamente asustada ante el grupo de personas que se veían instaladas en el amplio salón departiendo entre ellos.
Srta. Margot Taylor—concluyo el ujier satisfecho de poder dar el nombre de un humano.
Margot entró detrás de Catalina. A cada paso sentía enrojecer sus mejillas. Los visitantes eran en extremo distinguidos y la misma Catalina estaba vestida con un lujo avasallante, dentro de su sencillez. Si esto era una prueba, de seguro era la más dura, humillante y dolorosa. Muy mal momento escogió para venir.
 Un ayudante se acercó a la muchacha y presentó la bandeja con copas llenas de champaña. Catalina tomo dos y ofreció una a su acompañante, indicándole que brindara con ella. Todos los asistentes inmediatamente comenzaron a recibir sus copas, brindando hacia las jóvenes; dando por sentado que la sencilla  joven acompañante de la anfitriona era alguien de su amplia estima.
Ves lo que te digo—susurró Catalina a la otra confidencialmente—No se acercan.
Esperan que su padre o madre inicien la velada saludándolos.
Ya lo hicieron al llegar. —dijo la joven refiriéndose a los invitados
Eso fue presentarse. Ahora le toca  a usted saludarlos  a ellos.
No está mi padre. – Aclaró la joven—Le corresponde a el hacerlo.
Debe hacerlo usted entonces.— dijo Margot por lo bajo, viendo los aristócratas incorporarse para saludar. .
¡Vaya¡. Tengo que acercarme yo y saludarlos. – Entendió la joven.
Exactamente.—aclaró la otra sin querer tomar nada de la champaña, pues no estaba acostumbrada a ella.
Entonces me acompañas a hacerlo. Si meto la pata me dices o me pellizcas.—pidió la joven entre dientes a su acompañante.
No puedo acercarme con usted. Soy una aspirante de trabajo.
Eres mi dama de compañía—contestó Catalina—Ellos no tiene por que saberlo. Al menos hoy. Además ya tienes el trabajo.
Margot trato de alejarse, dominando su conmoción. Ya tenía el trabajo y había comenzado de la forma más inimaginable que pudo suponer.
 Catalina la tomó del brazo y  obligándola a llevar su mismo paso, acercándose al primer grupo de invitados, lanzándoles una maravillosa sonrisa.
Incline la cabeza. No le de la mano a ninguno. Eso mostraría una deferencia hacia quien lo haga y un ultraje a los demás. Una leve inclinación de cabeza y diga su nombre nada mas—susurró velozmente Margot al oído de la otra, tratando de hacerlo con disimulo.
Catalina asintió. Las tomaba en el aire y así lo hizo, resolviendo con facilidad la situación ante los invitados
 La joven había entendido la trampa de su padre. Utilizó la peor forma de indicarle que para ser una joven de sociedad debía aprender sus normas. Esperaba que la joven se diera cuenta de sus limitaciones mediante un práctico ejemplo. Afortunadamente para ella esta joven Margot le cayó del cielo y el ridículo que su padre esperaba de ella se diluiría en la brisa de las ventanas. Era el clásico método  de enseñanza de su padre. Aprendió a nadar por que la  lanzo a un río. Cabalgó en caballo porque la montó en uno y le dio dos foetazos soltándola en medio del llano.
 Quiere que aprenda las costumbres inglesas en medio de la sociedad— pensó la joven, conversando y saludando a los invitados, apoyándose en Margot.
La reunión se animo, se animó y se animó. Las conversaciones se expandieron. Las rebeliones en el Sudan, la campaña de Egipto, la reciente visita a la ciudad de Julio Verne y muchos temas de conversación fueron del agrado de todos  en las horas subsiguientes. Los visitantes se fueron satisfechos a pesar que no fue un baile sino un simple compartir de presentación  y Catalina respiró aliviada pues entregó las invitaciones para la fiesta que pronto Harrignton y De la Fuente darían...
Margot se divirtió de lo lindo a pesar de su traje y sus nervios;  su aspecto  aparentemente no fue visto por nadie, aunque sabía el tamaño de las tijeras con que la cortarían en los comentarios del día siguiente. Catalina sin palabras le agradeció.
Margot repentinamente recordó. La Sra. Stockton le ofreció unos chelines para regresar. La servidumbre continúo su trabajo aparte  de la reunión y ya habían terminado. De seguro estaba dormida. No tenía ni un penique para regresar, debía hacerlo para avisarle a su hermana que estaría fuera por varios días.
La casa quedó sola e iluminada. Catalina se disponía a subir la escalera, después de informarle que mañana tendría lista su habitación. Margot se inclinó para despedirse.
La joven se devolvió repentinamente viendo a Margot, quien se preparaba para caminar en las solitarias y peligrosas calles.
¿Es muy lejos dónde vives?—preguntó comprendiendo repentinamente, al ver  la silenciosa confusión de la otra– ¿Debes avisar a alguien que no vas a estar?. Tenías que decirme para pedir a cualquiera de nuestros invitados llevarte.-- Dijo la muchacha preocupada.
Margot guardó silencio.
La muchacha entendió. Nadie la hubiera llevado al saber la dirección.
 Decidió...
¿Sabes algo?. En las noches de luna llena, cuando mi padre dormía, yo salía a cabalgar en mi yegua a media noche para ver los espantos y fantasmas salir en medio de los caminos del llano; ver  los pumas, los jaguares correr  cazando por la sabana. Te llevare. Quiero ver los fantasmas de Londres a media noche.
Yo no puedo permitir eso—contestó Margott entendiendo los puntos de la niña y lo que pretendía hacer.
 Te llevare. No tengo sueño y quiero comenzar a ver el verdadero Londres desde ya.—decidió inmediatamente la joven.
 Catalina comenzó a caminar, tratando de ser detenida por su nueva empleada. Pero no lo logro. La joven llegó a la amplia cochera. Tomo dos sombreros. Coloco uno en Margot y otro en ella. Con destreza se incorporó al más grande de todos los coches, quitando los frenos. Era el único que tenia los caballos encintados… Margott subió como pudo junto a la joven.
Alguien le dijo una vez que los Yankees comían con sus sirvientes, trataban a los negros con afecto y cariño. Estos sin duda eran otro tipo de Yankees. Estaba convencida que viviría de sorpresa en sorpresa de ahora en adelante.
Salieron a la calle, en el pesado coche.
 Me dices por donde debo ir. En la hacienda de mi padre, muchas veces debí conducir carretas para llevar heridos al doctor, al pueblo más cercano .—explicó la joven . Ese Doctor es primo de mi padre. Luis Felipe Ortiz Rodríguez. Pero esa historia te la contare mas tarde.
Por amor del cielo ¿Con que edad?—preguntó Margot con una muy mala opinión del Sr. Camilo
Doce años—dijo la joven disfrutando el conducir por la ciudad, haciéndolo con veteranía y fluidez.
--En mi cartera llevo un Colt 45 cañón corto. También la he disparado—adicionó la joven al internarse en la fuerte neblina de la ciudad..............,
(continua en......
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https://www.xinxii.com/en/margot-taylor-p-350101.html
                                             
























Otros títulos de éste autor.
Cobardía.                                            Novela de acción y guerra.
La Esquina.                                            Novela de Terror
La Carretera de San Juan de Payara.                                      Novela  de Acción, Aventuras.
Cristina Takeshi.                           Novela Juvenil Romántica
Esposa a la Carta                           Novela Urbana de Aventuras
¿La Visa de Mis Sueños?                Novela Urbana de Aventuras
Xixata                                           Novela Étnica de Aventuras.
Tahirza                                          Novela Étnica de Aventuras
Traición y Cobardía                         Novela Urbana de Aventuras
Odalis Amelia. Un Amor
Ridículo                                       Novela Urbana de Aventuras
Mi Loco Padre                                Novela Urbana de Terror
La Otra Chica                                Novela de Ciencia Ficción





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Edgar Ramón Pérez es un escritor latinoamericano, autodidacta..sin ninguna educacion academica ni literaria. nacido en  Venezuela. Conocido  como Edrapecor. Escribe en diferentes Temáticas: Urbano, Contemporáneo, Amor, Guerra, Ciencia Ficción, Étnico, Terror. Policiales; en géneros  Cuentos, Historias Cortas y Novelas, en formatos epub, ebook, kindle y papel impreso