Saludos a nuestros lectores

Estoy muy agradecido a cada uno de mis lectores, mis amigos, o sea, cada uno de ustedes.

Sus consejos, criticas,son muy bien recibidos por mi y los agradezco enormemente. Nos permiten mejorar cada vez mas mis trabajos, para corregirlos y en el momento que decidas leerlos completamente, sean accesibles, fáciles de leer y entender ; por ultimo sean de tu total agrado.

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jueves, 27 de agosto de 2015

Antologia II de Edrapecor. Booktrailer

Lee y disfruta 3 obras en una sola presentación.
Cristina Takeshi.
La Miel del Chocolate
Margot Taylor
 VIVA COLOMBIA. Mi pueblo hermano injustamente agredido por la narcodictadura terrorista que subyuga al pueblo venezolano... 





Edrapecor Fanfiction II


Edgar R Perez C


Copyright © 2013 Edgar R Perez C
All rights reserved.
ISBN-13: 978-1-304-15149-0



DEDICATION
Dedicatoria. A todos nuestros amigos, cada uno de mis lectores, que nos dan la fuerza necesaria para seguir escribiendo y poder compartir siempre con ustedes. Muy agradecido por la oportunidad. Edrapecor






CONTENTS



Índice
Margot Taylor.
La Miel Del Chocolate.
Cristina Takeshi
i


































ACKNOWLEDGMENTS


Dedicado con extremo respeto a cada uno de mis lectores. En agradecimiento a todos ustedes estamos presentando nuestra Antologia II, que agrupa nuestros trabajos efectuados en temáticas similares del genero romántico. Cristina Takeshi, Margot Taylor y La Miel del Chocolate es un ejercicio de novela de amor, acción , aventuras, para el disfrute de ustedes. Agradecido de verdad. Edrapecor















Edrapecor´s Fanfiction II






Edgar R Pérez C.
Seudonimo Edrapecor

















           







































Tabla de Contenidos de Margot Taylor.
Capítulo 1 -
Capítulo 2 -
Capítulo 3 -
Capítulo 4 -
Capítulo Final .

Tabla de Contenidos de La Miel del Chocolate.
Tabla de Contenidos.
Capitulo 1.
Capitulo 2.
Capitulo 3.
Capitulo 4.

           
SINOPSIS DE MARGOT TAYLOR.



Margot Taylor es una joven inglesa que sobrevive en medio de fuertes penurias y humillaciones , en uno de los barrios más pobres del Londres Industrial de 1882. Una inesperada oferta de trabajo arriba a su vida  para cambiar su destino; pues también le trae un amor no buscado.
Pronto comprenderá que deberá luchar contra los prejuicios sociales, raciales y religiosos, en medio de una peligrosa  intriga de poder, por parte de interesados en obtener a cualquier costo la inmensa fortuna de una rica, joven y bella heredera proveniente de la lejana Sudamericana.

Acción, Aventuras, Romance.
+ 13

SINOPSIS DE LA MIEL DEL CHOCOLATE.
Brigitte es una abeja que incansablemente va tras la incansable busca del polen y el néctar para preparar la miel de sus sueños. No logra un polen que satisfaga sus ansias. La colmena decide entonces expulsarla por inepta y no cumplir sus labores al convertirse en una No Trae, No Encuentra, No es útil. De esa forma Brigitte llega a una lejana  tierra  donde deberá luchar con todas sus fuerzas para proteger a una anciana obrera desechada por no poder laborar y encontrar el polen y el néctar de sus sueños.

SINOPSIS DE CRISTINA TAKESHI
Cristina Takeshi es una irresponsable quinceañera. Vive una vida de lujos y comodidades, gracias al esfuerzo de su padre, un alto ejecutivo de una transnacional.  En medio de su vacía existencia, un día  encuentra unos niños mendigos  y desamparados. Con la misma idea de tener una mascota, empieza a tratar de cuidarlos, según su particular criterio. Creando diferentes lazos con los niños, que la llevaran a tomar retos cada vez más grandes, hasta llegar a uno muy peligroso, en medio de su juvenil ilusión al encontrar su primer amor de adolescente.

Amor, Romance, Novela, Juvenil, Urbano, Contemporáneo.

Amor, Romance, Aventura, Novela…
+ 15 años


motion.jpg                   






                                              Capítulo 1 
https://youtu.be/Vj-BMJQ4jEo

                            Llegaron justo el día en que Inglaterra invadió a Egipto. Se estacionaron frente a la casa. Sabían que esta tenía unos 80 años de antigüedad; en su momento fue una residencia en los lejanos suburbios del norte de Londres.
 Ahora había perdido parte de su jardín frontal,  por las ampliaciones de la avenida para dar paso al tranvía eléctrico.
 Pero tenía como gran ventaja, el estar completamente amueblada, con amplios dormitorios, que prácticamente eran residencias completas e independientes. El defecto era que los carruajes tenían que ser guardados por la otra calle, al final de la casa, pero eso era un mal menor; solo más trabajo para los cocheros.
Vieron desde la ventanilla del coche a la servidumbre. Corrieron nuevamente la cortina. El hombre hizo un gesto de asentimiento a su           hija. ¡Por fin estaban en casa¡. De verdad un larga y cansada travesía.

La servidumbre estaba expectante. Los señores estarían unos meses sin fecha determinada de ida, según dijeron en la inmobiliaria contratante. Sabían que era un Gentil hombre Indígena de un extraño y lejano país. Un gran hacendado, a según  sus tierras eran tan inmensas que en ellas cabían perfectamente varios condados y para recorrerlas eran muchos días a caballo. Finalmente el coche se detuvo, el ujier prestamente fue a abrir la puerta del mismo. De él descendió un caballero

Que inmediatamente ofreció su brazo para ayudar a descender a una joven; su hija sin duda. La servidumbre estiro un poco la cara para ver mejor. Se habló de un viudo. Pero este hombre era muy joven para serlo. Su hija terminó de descender y los señores quedaron frente a todos ellos.
 La joven venia vestida con mucha sencillez y elegancia. Casi inmediatamente otro carruaje con maletas y baúles también se detuvo inmediatamente detrás.
El Sr. Camilo de La Fuente, Rodríguez, Sotomayor- anunció el ujier a todos leyendo un papel que se la había entregado.
Y Su sangre-- dijo el hombre a todos, con una cortes inclinación. .
La señorita Catalina de La Fuente, Rodríguez, Sotomayor y Thompson—anunció el ujier leyendo igualmente el papel.
La servidumbre se inclinó a sus nuevos señores, con una mezcla de admiración y curiosidad. Eran jóvenes, elegantes, muy bellos  . Para el asombro de la servidumbre, les regalaron  a todos  una inmensa sonrisa con una muy cortes venia, mientras entraron juntos a todos en la iluminada mansión.
Por favor, me gustaría oír sus nombres. Es mi interés conocer a las personas que me ayudaran en mis labores—anuncio el hombre en un ingles fino, educado, sin acentos.
El Mayordomo abrió los ojos, pero se contuvo e indicó los nombres de todos y su asignación.  Faltaba personal en cantidad.
Condoleezza Stockton soy responsable de sus habitaciones. – se presentó nerviosamente una señora roja y rubicunda.
Jane Watson, responsable de la cocina,
Robert Staplont, responsable del comedor y sala.
Soy Eric Hermenegildo  Brown, al servicio directo de su excelencia,-- se presentó el mayordomo con una inclinación, que fue inmediatamente correspondida por los señores.

El padre e hija entraron a la inmensa casa y durante algunos minutos contemplaron la amplia y recargada decoración.
Es bastante grande—comentó Catalina en Español.
Querida. Es una buena idea que aquí siempre te dirijas en Ingles. Permitirá evitar confusiones y comentarios.—aclaró afablemente el padre en igual forma.
Lo tendré en cuenta—respondió la joven, cambiando inmediatamente el idioma.
Las habitaciones están en el piso de arriba—indicó obsequioso el mayordomo, haciendo un gesto de invitar a los señores a recorrer el amplio piso superior, uno de los 5 que tenía la mansión..
Quiero escoger una para mí—anuncio la joven, con el inmediato asentimiento del mayordomo.
La joven subió lentamente la inmensa escalera y recorrió las habitaciones. 16 habitaciones sin contar las de la servidumbre. Una de ellas le pareció de su agrado y asintió complacida. Era un gran departamento con sala, sala de estar, un pequeño salón de estudio y la alcoba principal, con su correspondiente e inmenso baño y salida independiente al jardín con un muy buen balcón que permitía recrear la vista en un jardín lateral..
 La joven giro sobre sí misma, era un apartamento completo, tal como deseaba. El folleto ilustrativo que recibieron en sus lejanas tierras no les había mentido...
Vio a la señora de aspecto agradable y unos kilos de más.
Condoleezza Stockton a su servicio—se presentó con una reverencia.
Tengo la idea de cenar en la habitación de ser posible. Estoy algo agotada. – explicó quedamente la muchacha a la otra.
Absolutamente My Lady. La Valet salió rauda a cumplir las órdenes de su nueva ama. Bella era una palabra mezquina para describir a esa joven.
Esta Lady rompería de seguro corazones como elefantes cristales en un bazar, sin duda alguna, --pensó la mujer agradablemente sorprendida por la muchacha y su sencillez.

   Camilo de la Fuente no podía darse el lujo de descansar. Urgentes atenciones tenía que realizar. Sin más preámbulos conoció su biblioteca despacho y se instaló inmediatamente.
Debía escribir cartas de presentación y comunicarse con las casas comerciales con las que tenía estrecha relación anunciando su llegada... También debía resolver el asunto de Catalina. Era menester convencerla de quedarse aquí, en la ciudad que era el centro del mundo. Para ello contaba encontrar a la familia de Emily su esposa. Suponía que una vez en la ciudad, el ámbito de la civilización la absorbiera y quizás hasta un buen casamiento resolviese muchos problemas; eso era lo planificado. Solamente que no había tenido todavía el momento de anunciárselo. Emily educó  su hija muy bien hasta los diez años. Pero al morir de sarampión, el quedó con una niña en  la soledad de la inmensa casa en medio del llano salvaje. No sabía si la había criado bien. No sabía si lo había hecho mal.
 Catalina había fabricado sus propias reglas y no estaba seguro que las compartiese con el …..
Ahora se sentía culpable de la situación en que vivía., inmerso en un dolor perenne, que le hizo perder el amor al llano.
 Tenía ofertas de compra de ROSA NEGRA, pero Emily estaba enterrada ahí y es donde el debería estar cuando llegase su propio final.
Su pensamiento voló junto a su hija;  Quizás un joven de alta cuna se interesase en ella, después que lograse la fusión esperada. .Había un detalle: ella era católica. Debió ir a España, Italia ó Portugal a buscarle pareja.
Pero Catalina era Inglesa, bueno, medio Inglesa y eso pesaba. Un Ingles seria rígido, inmerso en normas, pero confiable, la respetaría y cuidaría bien...  Pero el peso de la actitud de los Irlandeses católicos era exasperante. La sociedad inglesa definitivamente no veía muy bien a los católicos.
Emily, fiel anglicana y libre pensante no se preocupo mucho por ello en su momento. No encontró una iglesia anglicana cuando estuvo en el llano; por eso llevaba la niña a la iglesia del párroco católico. En fin de cuentas, era el mismo Jesús para ambas creencias. Si los ingleses  tan solo bebieran café, serian excelentes yernos.
La voz de la mujer lo saco de su ensimismamiento.
Excelencia. La Srta. Ha-Ta –era- nneea
Catalina.– corrigió  el hombre, sin intención de ofender a la servicio...
Exactamente—acepto atragantada la mujer. E inspirando fuerte continuo—La señorita dice que cenara en sus aposentos.
¿Esta bien para usted?
. ¿Podría llamar  al Sr. Brown?.– asintió a lo primero  el hombre sin dejar de escribir.
Inmediatamente –contesto la mujer, despidiéndose con una reverencia, saliendo como una exhalación. Había servido a muchos señores viudos igualmente. Pero este era demasiado joven y atractivo. Tenía ese encanto de los viudos  jóvenes, que hacen candidatas a las mujeres a querer ser la próxima protagonistas de un funeral. Era un hombre que estaba en toda su potencia. ¿Anciano?. ¿Salvaje?. Salvaje era lo que provocaba con su seductora presencia...
Excelencia—Saludo rígidamente Eric  Hermenegildo Brown.
Debemos trabajar en algunas cosas a la brevedad.—
El otro asintió.
Necesito la lista del personal faltante y entre estos quiero adicionar un ordenanza. Tengo algunas correspondencias que entregar. No he revisado la casa completamente. Pero si falta un piano de cola y un arpa, quiero saberlo, para adquirirlos inmediatamente, pues entre mis aficiones tengo el tocar el arpa. Igualmente mi hija es muy aficionada al piano. ¿Me ayudara en ese respecto?.
Seguro. Excelencia.
Comeré aquí. Mi hija me informó que cenara en sus habitaciones.
Minutos después Camilo de La Fuente apenas mordisqueo una frugal  cena. Extrañó mucho un café nocturno y una buena salsa picante. También le hizo falta un tabaco rubio. Pero saboreo un whisky de malta, muy bueno de sobremesa para dormir. Mañana caminaría por las calles Londres. No imagino Volver 19 años después, viudo, con una hija , pero envuelto siempre de esa soledad que le mordía sin piedad el alma, navegando en medio de la vida con el permanente recuerdo de Emily, imaginando escuchar su risa y buscando en el aire los momentos que fueron tan felices.
                                                                     
                                          II

Margot se despertó asustada. La misma pesadilla. El silencioso entierro de su madre; su prima Tamara la eterna solterona; casada con hijos... La figura de Ethan parado en la proa del barco con un triste agitar de pañuelos, jurando volver noble y rico para casarse con ella. Una imagen de una viejita sola, solterona, caminado dificultosamente en medio de la neblina… ella misma.
La chillona voz de Mary la trajo a la realidad. …. También recibió una oferta de matrimonio. El no es muy joven, le faltan algunos dientes, pero es Sargento, se van a establecer en la India. Imagínate. En la India. Me parece tan excitante—decía la joven, mientras como una tromba abría ventanas, corriendo la vieja tela con pretensiones de cortina.   Hablando y limpiando al mismo tiempo.
India es calurosa y enfermiza. Siempre están en rebelión—dijo desperezándose la joven con un indisimulado bostezo.
 Edmee aceptó al Sr. Thomas. Aunque le falta una pierna, con su pensión de guerra estarán bien. Se irán para Australia.
¡Que horror¡. Entre ladrones y bandoleros...—comentó desperezándose.
No quieres casarte—dijo Mary deteniéndose repentinamente, viendo a su hermana levantarse completamente despabilada, comenzando un rápido aseo.
Me aferro a la promesa del Sr. Ethan—se aclaró para sí misma Margot en voz alta
 Mary tomo una almohada y repentinamente golpeó a su hermana mayor. Margot se la devolvió y continúo su aseo.
El no pidió tu mano.– indico  la niña , dejando a un lado la almohada . Colocándose junto a la otra se veía igualmente en el espejo. Si Margot que era tan bonita no conseguía pretendientes. Ella con sus millones de pecas estaba condenada a ser soltera toda la vida.
¿Quién dice?. Sus visitas y el ardor de su mirada eran muy indicativos. Prometió enviarme una carta en cada puerto.—continuo  la otra mientras se lavaba.
En África solo hay puertos portugueses.– caviló la niña  repentinamente .
Ya no hay guerras con Portugal. No hay impedimentos a ninguna correspondencia con sus colonias.
Un hombre enamorado enviaría telegramas. Nunca vi esas muestras de amor que tú dices recibías de él.
Los telegramas son caros—dijo Margot finalmente con un gesto.
La Sra. Stockton se empleó. Imagínate. A su edad y consiguió empleo. Dijo que eran unos indígenas salvajes, pero bañados en oro.
¡Dios¡. Debe tener cuidado. He sabido que hay indígenas que reducen cabezas. —Repuso Margot terminando de acicalarse.
Y otros se comen a los niños vivos—completo Mary entusiasmada de poder escuchar los relatos de su compañera de casa cuando volviera.
Ambas mujeres se dedicaron a la rutina de su eterna rutina. A mediados de semana consiguió un Sunday viejo que leyó con deleite. Limpió y ordenó la pequeña  humilde casa una y otra vez. Puntualmente a las 5 de la tarde preparo un horrozo Te de décima categoría.  Tres veces en esa semana no cenó para que Mary pudiera hacerlo, todas las noches apagó la única lámpara de la casa, pues no había mucha lumbre.
 Cada noche, silenciosamente, después de orar, se acostaba en silencio a ver el oscuro techo de su cuarto. En verano se achicharraba de calor, en invierno se congelaba de frío y en todas las madrugadas lloraba. Lloraba de miedo, lloraba de soledad, lloraba silenciosamente por no tener una familia que las apoyase, lloraba por que no sabía que sería de ellas.
 El sábado no llego la Sra. Stockton y apareció el domingo bien entrada la tarde.
¡Noticias¡.¡ Noticias¡— anunció Mary corriendo por la pequeña casa
De seguro son eventos que no nos interesan—dijo Margot arrastrada de la falda por su pecosa hermana.
La Sra. Stockton llegó sudorosa, sin aliento, poniendo una inmensa bolsa encima de la humilde mesa de la sala comedor cocina.
¿Qué ha hecho Sra. Stockton?—preguntó Margot temiéndolo lo peor, al  ver a la mujer sacar jamones, quesos, panes, mantequilla, aceite, avena, harina de trigo..
Es mi señor. Tan bello y maravilloso. Mando a surtir de provisiones, después nos regaló a todos y cada uno de nosotros para abastecernos y aparte del sueldo nos regaló 5 Esterlinas—dijo la mujer enseñando las monedas, para el absoluto asombro de las otras dos; quienes creyeron se trataba de Jesucristo, por el fervor con que lo dijo.
¿Hablas de los indígenas salvajes?—pregunto estupefacta Mary, sin dejar de contemplar el accionar de la otra..
Son los seres más bellos que mis ojos han visto jamás. Claro el Sr. Brown, nuestro jefe trato de impedirlo. Pero su excelencia no lo permitió— Finalizo la mujer con entusiasmo, terminado de colocar los alimentos encima de la mesa.
¿Qué clase de salvajes son esos?—preguntó admirada Margot, viendo como la Sra. Stockton introducía en la despensa de ellas  una  abundante cantidad de comida.
¿Qué hace Sra. Stockton?. No puedo aceptar esos alimentos……
Por supuesto que los aceptaras—replicó imperturbable la Sra. Stockton, guardándolos en la despensa de las jóvenes—Míralo de esta forma. Es un préstamo y cuando te coloques me los pagas.
Esos son meses de sueldo—protestó Margot al ver el valor de los alimentos
Esta bien. No es un préstamo. Se los regalo a Mary. Asunto concluido—dijo finalmente la Sra. Stockton, despachando con las manos y aclaró —Eres de un egoísmo extremo. Es un regalo de nuestro señor Jesucristo por intermedio de la mano de mi Sr. Camilo.
Margot no dijo nada. De verdad era un alivio. Pero no podía seguir viviendo prácticamente de las limosnas de la viuda de su tío. Quizás debía viajar a Coventry,  buscar trabajo en las textileras. Ayer mismo se entero que la Sra. Harris le dio un puesto de costurera a Lily Fergusson. Eso fue bueno. Dos hijos y un amplio embarazo la agobiaban, mientras el Sr. Fergusson se mantenía inmerso en copas en el Pub La Mano Frita, cantando a más no poder viejas canciones de guerra.
La Sra. Stockton se disponía a marcharse. Estaría toda la semana fuera. Repentinamente recordó que el Sr. Brown buscaba una dama de compañía.
Hace falta una dama de compañía—dijo a Margot urdiendo una trama inmediatamente, al recordar los comentarios de la cocina—Tu podrías serlo… Eres educada. ¿No te atreverías a presentarte?. Preguntó repentinamente a la muchacha.
¿La indígena?—se animó Mary , viendo que la Sra. Stockton no le había respondido a sus preguntas insistió– ¿Cómo se visten?. ¿Andan desnudos?. ¿Cuántos niños se comen en el desayuno?. ¡Por favor. Dígamelo todo Sra. Stockton.
La Sra. Stockton se marchó sin contestar a tantas impertinencias. Si llevaba a Margot directamente a Brown no habría mucha oportunidad. Más o menos ya sabía que podía hacer…

Continua leyendo en la obra....
                    La Miel Del Chocolate
                       ISBN 978-1-291-26328-2 
                    Copyright Edgar Pérez 2013
Érase una vez en el Mediodía Francés, en plena Provenza, se encontraba un apiario de gran renombre.
Sus abejas eran famosas por su gran capacidad de escoger los mejores pólenes de las rosas, los jazmines, girasoles, azahares, maltas y centenos.
Brigitte era de las nuevas camadas de exploradoras y recolectoras. Volaba y volaba, ninguna fragancia la hacía vibrar ni bailar. Ningún color de flor la atraía, ningún aroma la entusiasmaba.. Todas eran muy oscuras, muy maduras, muy verdes, muy acidas, muy fuertes, muy débiles. Decepcionada, abatida y triste regresaba sin nada en sus paticas ni bolsas. En silencio se posaba a descansar en medio del silencio de su grupo. Sabia el comentario sin escucharlo.
“Mira esa tonta, que vanidosa. Buscando la flor que no existe”. “Se cree mejor que las otras exploradoras”. “Es una incapaz. No entiendo como la colmena le perdona todo.. Solo por que es bonita” y el peor comentario” No trae, No aporta. No encuentra”.
 Brigitte sabía lo que eso podía significar.. Llegar sin polen, llegar sin savia era generar automáticamente el comentario condenatorio “ NO TRAE:NO APORTA. NO ENCUENTRA”.:...



                                                                                       I

La Reina Madre recibía las mejores ofrendas para elaborar le exquisita jalea real.
--¿Qué sucede Brigitte?.. ¿Dónde está tu contribución?.
--No encuentro el polen que merezca nuestra madre protectora—contestaba abatida la bella abeja.
La Reina  detuvo por un instante su producción de huevos. De cuando en cuando aparecía una“ No aporta, No trae, No encuentra”.. Era una particular decepción. Brigitte tenía todo para ser una de las mejores exploradoras.                                                               Pero se estaba quedando atrás. Todos, inclusive Brigitte sabían el resultado. La colmena no perdonaba la ineficacia. La colmena no podía arriesgar su existencia por un solo individuo...

                                                              II

El funcionario vio la carta del Ministro. Un pedido de ayuda para productores de miel de un lejano y atrasado país  del tercer mundo. Aportarían un lote de abejas para ayudarlos a mejorar su producción de miel.
El hombre embozó una sonrisa. Los productores entregarían las cepas de abejas de bajo rendimiento. Las desechadas. No darían ni por error  sus mejores camadas. De esa forma el destino de Brigitte estaba decidido y sellado por un hombre que no soportaba el campo, odiaba las abejas y no podía comer miel por ser altamente diabético.



                                                              III

Brigitte... Hoy no vas a acompañar el escuadrón—ordenó secamente la Reina. Era una decisión que había postergado mucho pero en algún momento había que tomar.

Brigitte entendió. Sus alas no vibrarían más en la emoción de la búsqueda del polen en medio del aire de primavera. Ya no disfrutaría del sol, del calor del mediodía. Le tocaría quedarse quieta en el panal, hasta que la colmena decidiera. Todos sabían lo que sucedería. Estaba junto a las viejas, mutiladas, las desechadas, las que no merecían recibir alimento... Las heridas, las mutiladas. Las que se mantenían en silencio esperando la decisión de la mayoría
Repentinamente los humanos llegaron.. Fue a media mañana. Perfectamente sabían que las abejas productivas estaba en plena faena y las que se encontraban eran las desechadas. Esa era la manera más práctica de limpiar la colmena y tranquilizar sus conciencias....                         

                                                              IV

Las abejas mutiladas, estériles, taradas y por último la fuerte y bella Brigitte fueron mansamente introducidas en la caja. Ese era uno de los finales. Una ola de pánico las envolvió. Llegó la hora de las que todas sabían y nadie hablaba. Para Brigitte fue muy rápido. La colmena las rechazaba y un incierto futuro en una caja bamboleante era su destino. No tenían panal. No había donde colocar miel. Es más. No había donde encontrar polen. Pánico indignación era el sentimiento general. Todas eran unas “ No aportan. No trae. No encuentran”....
Pasaron días en la caja. La falta de luz las Marchitaba. La falta de espacio para volar las tornaba agresivas. Peleas, insultos, decepciones eran la tónica de todas. Hasta que una vibración se hizo general.. “Escapar”. “Escapar”, “volver a la colmena”…
Brigitte se mantuvo aparte. Todavía no lo asimilaba. Si solo quería encontrar el mejor polen. Sabía que existía en algún lugar.. Pero recibió de premio un “no aporta, no trae, no es útil, no encuentra”.
Un día abrieron el portal de la caja. “Alimento”… Pero el sentimiento de rechazo fue mayor… “Escapa”.. “Escapar”. Sola una apagada Brigitte y una anciana obrera se quedaron. Oyeron como el zumbido se alejaba y el humano corría desesperado detrás de ellas. Sintieron una brisa salada. Un olor fuerte, también salado... No les gusto… Brigitte nunca lo sabría. Pero viajaba en la caja de un inmenso barco, en medio de un gigantesco mar….

                                                                  V

José Manuel y su hermana tenían 12 y 10 años. Mama y Papá se fueron muy lejos, aunque estaban a menos de un kilómetro en el viejo cementerio del pueblo…
4 colmenas vacías eran su única herencia. Una humilde choza donde de noche entraba el frio por todas las hendiduras y de día la falta de alimentos era la inseparable compañera.
 ¡Pobrecitos! ¡Que lastima!. Tan pequeños y solos. Necesitaban abejas para hacer prosperar su colmena. El pueblo decidió que cuando llegaran las abejas de ayuda se las darían ellos. Total. Todos tenían suficientes abejas que producían una excelente miel..
De seguro tendrían una excelente reina…                                                           
En los verdes platanales, en la caliente espesura había abejas salvajes, irredentas. Era un gran peligro trata de domesticarlas. Si hubieran podio atraparlas se las hubieran dado a los niños. Pero ya estaba decidido , esperarían las abejas de ayuda que los blancos habían prometido enviar.
 José Manuel y su hermana a pesar de su edad entendieron en silencio su destino. Sabían  Lo que vendrían. Trabajarían a pesar de ser niños como obreros recolectores en las colmenas de la región.
A pesar de todo, No era un trabajo desagradable. Les encantaba la idea.  La  paga era poca, tendrían seguridad. Los productores de miel eran amigos y gente amable. Solo que nunca podrían ser ellos mismos productores de la miel clara, ligera , fresca que se embotellaba y se la llevaban lejos, muy lejos, más allá de las verdes montañas, donde el sol era frio y la luna asustaba.
Comenzaron  A trabajar. Cada tarde llegaban cansados y sus cajas vacías de abejas les indicaban que el próximo día seria exactamente igual al que acababa de terminar

Continua lyendola en la obra...

                                             Parte A
                                                   I   

  Cristina        comía  su  tradicional,  helado de      chocolate, con montaña de maní y baño de sirope de frambuesa...  
Lo devoraba con       avidez  mientras caminaba, en retorno a su hogar.
Hoy también se había volado de las clases. ¿Para qué? Si no entendía nada de Química, Física y Matemáticas. ¿Que como llegó a quinto año? Pues  de  verdad  no  lo  sabía.  Copiándose,  rogando. Pero en fin; en realidad  era uno de esos misterios insondables. ¿Por qué su mamá se divorció y se fue a vivir  a  Australia?.  ¿Por  qué  Guillermo   José  no terminaba de declarársele?... ¿Por qué no estaba divirtiéndose en Tokio en ese preciso instante?
Esa era su máxima preocupación ante la vida, pues para lo demás tenía solución con la poderosa tarjeta Visa de su padre. Su escudo y espada contra cualquier eventualidad y para satisfacer cualquier capricho inimaginable.
  A mitad del chocolate vio a la niña parada en medio del sol. Sucia, flaca, con la cara  de   derrota  de  los  derrotados. Miraba hacia ninguna parte. Parecía esperar algo ó a alguien que no llegaba.
 Ella  indiferente, continúo comiéndose       su helado de   chocolate. Miles como esa niña pululaban a toda hora por todos los sitios, molestando, pidiendo. Robando, suplicando. Siguió caminando, alejándose,  mientras veía de reojo a la niña. A lo lejos se detuvo y dirigió la mirada. Todavía estaba allí. Parada, en medio del rebullicio de la gente. Miraba el rio de autos pasar, absolutamente indiferente al sol que derretía las piedras.
Después llegó a  su apartamento y entró en su  rutina. Su divina rutina. MP4 con música de Rihanna, Colodplay,Selena Gómez, y para cambiar el estilo, Adele.
 Se duchó con agua muy caliente, disfrutó su baño de cremas y se  dispuso  a  almorzar  la  ración  que  le  dejo  la muchacha del servicio. Su apartamento era para ella sola.  Su   padre  llegaba  siempre  tarde.  Si  es  que llegaba. A veces desde su cuarto veía la luz de la sala. A veces voces alegres, las voces incluían generalmente  mujeres. A veces al levantarse se topaba con él,  delgado, en su flux ejecutivo, bañado y perfumado.
Hola hija.—saludaba el hombre disponiéndose a  viajar. Hawái, Bolivia, Alemania, Surinam…Su padre era un  incansable trotamundos, dedicado en cada poro de su ser a su Corporación, de la que ella era la máxima beneficiaria; pues todo el sueldo de él, ella siempre encontraba la manera de gastarlo en esto o aquello.
 Hola padre.—era su máxima conversación en meses, dándole un  beso rápido y frio, viendo alejarse al hombre, arrastrando la infaltable maleta con ruedas.
Vio sus  mensajes  de  texto.  La  Chela,  La  Yuri,  la Negra, la Gorda y la Niña.
Un mensaje de su padre en uno de sus regaños que hacía desde la oficina o avión.
“El  liceo  me  mandó  un  e-mail  con un reporte de  tus  notas.  6 MATERIAS APLAZADAS. Creo que la fiesta de tus quince  años está muy, pero muy lejos. Tengo que viajar a Jordania desde aquí, donde me encuentro. Nos veremos él Sábado  de la otra semana. Fue un imprevisto. De verdad lo siento. Besos. Vladimir”
La muchacha se introdujo en el cuarto de su padre,  encendió el Blue Ray de última generación, disfrutó toda, pero toda la tarde ver películas  3D HD hasta que se durmió, haciéndolo toda la noche.
Por inercia  se  levantó.  Eran  las  6:30  AM.  Vio  la montaña de ropa sucia. Eso lo resolvería el servicio. Algunas para la tintorería, otras para la lavadora.

                                                   
                                                  II

Estuvo en clases físicamente, pues su mente volaba a la playa, a la discoteque Sugar Hell, lo último de lo último, donde era lo máximo en sus tardes de adolescentes. Trató de  pasar desapercibida, no quería llamar la atención de los profesores. Hoy tenía crisis  de  fastidio.  Se  había  cansado   de   hacer  el ridículo persiguiendo a José Cristóbal, el bello  del Quinto           B.
Recibió clases de       Castellano,     Física,  Biología y Responsabilidad Social.
La profesora de esta última materia las exhortaba a ayudar al prójimo, a tener una mascota, a participar en cualquier movimiento de ayuda escolar. Todas y todos los alumnos bostezaban indisimuladamente.  La rubia Erika se pintaba las uñas y con toda tranquilidad le dijo a la profesora, que los pobres se merecían todo lo que les pasaba por flojos, por no querer estudiar ni trabajar. Además ella se iría para Estocolmo dentro de 15 días. Lo dijo en el tono de un “Pobrecitos ustedes que se tienen que quedar”
  Igualmente ella, En medio del paroxismo del fastidio; pensando en que daño había hecho a la vida,  que no estaba en Sao Paulo o en Tokio con los familiares de su padre;  vio  el  comedor  escolar. 
Nunca  almorzaba   allí. Era muy mal visto entre el alumnado. Invariablemente  significaba que la chica o chico que entraba a comer ahí, su familia no la tenía para nada bien económicamente
 Pero minutos más tarde ella entró al salón casi vacío. Únicamente algunos profesores y obreros lo hacían conversando entre ellos. Cristina sintió la mirada de todos en su espalda. Comentarios... muchos; de seguro de todos...
Tomó  la opción de comida para llevar. Puré,  Chuleta,  ensalada  de  repollo  y  un  cartón  de leche de cabra light.  Inmediatamente se dirigió a la salida.
Hoy no quería saber nada de las chicas.       Casi  arrastrando  su  morral  caminó  por  la amplia avenida hacia la bifurcación. El Norte, su lujosa zona residencial. El Oeste, los pobres y míseros. Al Sur no sabía que había ahí y al Este, el aeropuerto... Al que algún día iría para vivir... Comenzar a vivir.
 Vio a los malos del Quinto C. Todos le habían roto el corazón; entendió que no querían nada con ella, no por fea,  sino por fastidiosa, bruta y no bailar muy bien.  Adicionalmente  por  no  querer  acostarse  con ninguno de ellos.
Comenzó a llover. Un fuerte chaparrón de verano. Duraría unos minutos. Esperó hasta que saliera el brillante y fuerte sol. De alguna manera apuró su paso. Quería experimentar la sensación de tener una mascota... Pero que no ensuciara, que no molestara… ¿Por qué no?. Vio a la niña exactamente en el mismo sitio y en pleno sol, ahora absolutamente mojada de pies a cabeza. Se mantenía en su misma actitud de esperar a alguien ó algo. Era una silenciosa y olvidada parte del paisaje de la concurrida esquina.
 Ella en silencio se detuvo  enfrente de la niña. Le extendió el pote de anime. En morboso silencio vio el efecto de la vista del almuerzo en la  sucia niña. Sin embargo la chica miró  muy  bien  la  ración,  recibió  en un silencio diferente;  el tenedor,  cuchara y cuchillo de plástico que ella le extendió.
Muchas Gracias. Se lo llevare a mis hermanos.--dijo muy normalmente, viéndola directamente desde su carita llena de sucio. El pelo empegostado de grasa, tierra, sudor, agua de lluvia, sucio de pobres  y piojos… Sucio superlativo, ejemplo de toda suciedad.
¿Vives en los barrios?--preguntó por romper el hielo, rogando a dios, que ninguna de sus compañeras de clase la viera haciendo Responsabilidad Social con una fracasada desde el primer segundo de su vida.
 No.   Vivo   cerca  de  aquí.  ¿Quieres  venir?. --dijo repentinamente la niña a la otra, señalando la avenida, con una mano de un sucio diferente, para no olvidar nunca.
Era una invitación nada agradable. Su uniforme de liceo de alta sociedad era peligroso en algunas zonas. Precisamente hacia donde señalaba la niña.
¿Dónde?.—preguntó, viendo que los edificios de la zona. Alguna vez fueron de clase media, pero tampoco eran tan marginales. Lo peor se veía a lo lejos. Para allá sí que no iría. Pero de verdad tenia curiosidad. Algo para contar. Una experiencia de como subsistían los sobrevivientes del mundo real.
La niña  por  respuesta  extendió nuevamente  la    sucia  mano  y señaló la avenida de los industriales, la de los viejos edificios.
 Caminaron en silencio, durante algunos minutos. Cristina vio como la amplia  calle  con  árboles  viejos, no  era  ni  tan  fea. La gente eran obreros de las zonas industriales, tenían autos viejos, y los autobuses eran más o menos aceptables. Los huecos de las calles eran los mismos huecos de su urbanización.
Llegaron al viejo edificio de  ladrillos, de tres pisos y escaleras  oscuras, sin puerta en su fachada, justo en una bifurcación de avenidas.
 La  niña  la  llevó  por  el oscuro  corredor pintarrajeado  del  segundo  piso  hasta  el  último  del corredor. La niña empujó una puerta sin cerradura.
Ya llegue-- anuncio.
 Cristina entró detrás de la niña, con mucho cuidado. Los vio.
 Una niña  semidesnuda y con el mismo sucio de unos cinco años. Otro   de        unos    tres      años,    ambos           parados silenciosamente, viéndola directamente, recostados de la pared. Todos tan sucios como la primera. El apartamento en el último estado de suciedad y olor a pobres, a miseria, a hambre.
Está  muy   oscuro   y   sombrío--   susurró   Cristina. Viendo  cómo vivían los pobres y sobre todo como olían. No pudo evitarlo, sin disimulo se llevó su mano a la nariz.
No hay luz.—aclaró normalmente la niña , entregando el pote de comida a los dos niños
¿Qué más no hay?. ¿No hay un adulto con ustedes?—preguntó mareada la adolescente, sin poder creer como podían los niños tolerar un ambiente así…tan nauseabundo.
No hay Agua ni gas.—contesto la niña a lo primero y guardó silencio a lo segundo.
¿Y tus padres?.—repitió Cristina. Todo niño tenía un padre y una madre. Ella los tenia, así nunca estuvieran con ella.
Mi mama salió a buscar trabajo.—respondió la niña, ayudando a sus hermanitos a comer.
¿Viene ahora?.
Salió hace tiempo y no ha regresado.
¿Y tus papis?.
 No sé.
¿Y tú eres?.
Soy Aida.
Aída. Un nombre muy bello-- dijo Cristina viéndoles. Eran hermanos pero no se parecían.
¿Vas a la escuela?.
 No.
¿Y este apartamento es de tu mama?.
No sé.—dijo la niña terminado de ayudar a sus hermanos. No dejo nada de comida para ella.
Cristina vio nuevamente  la miseria y suciedad del apartamento. Había una nevera con la puerta abierta y a punto de caerse, también una pequeña cocina, una lavadora vieja y  oxidada. Platos de cartón y bolsas abandonadas por todos lados.
Debo irme. La comida era para todos. Debiste tomar algo-- dijo Cristina finalizando su excursión al submundo tan lejos de su realidad de clase media alta.
Yo encuentro comida por ahí.—explico la niña contenta de ver a sus hermanos alimentarse, después de tantos días.
¿En dónde?.
En las sobras de los restaurantes. En la basura también se consigue algo —explicó normalmente  la niña
Adiós-- les dijo a todos con la absoluta intención de más nunca volver a tan asqueroso sitio. Lo último dicho por la niña era más que terrible. Comía basura
Me llamo  Raquel  --  dijo  la otra   niña  enseñando  sus  5 dedos, sucios de comida que acababa de recibir más el sucio anterior, ya parte de su piel;  para indicar que tenía esa edad.
Yo soy  Jorge  Andrés--  dijo  el  niño  acercándosele enseñando sus tres dedos y también embadurnados de la ensalada de repollo y mayonesa que ella trajo.
Yo tengo ocho-- le dijo Aída, viéndola
Y  yo  Quince--  mintió  Cristina  para  sentirse  un poquito importante y sin pensar dijo-- Vendré mañana.
No pensaba volver.  Salió huyendo de ahí. Fue volando a su apartamento. Su intento de tener mascotas para cumplir una vaga idea de responsabilidad social había concluido, ahuyentada por ese terrible olor sumado a esa declaración tan tranquila… comía basura.
 Horas después se bañaba y se bañaba enjabonándose una y otra vez  para despegarse aquel olor rancio, fuerte, pues le parecía que no se le quitaba con nada.
Un aviso de transferencia la trajo a ambientes más agradables. Esperaba que fuese bastante dinero de su padre…
Mi  papá   siempre   tan   fiel--   dijo   abriendo   su Facebook,  después  de  comprobar  que  le  mandó suficiente dinero para derrochar-- Varias invitaciones.   Geraldine,  Esther,  la   niña  y  la  gorda  en  el Messenger, en el Twitter, en el Google Mazz, en Skype, en el Pin y en WathApps, en Skype, en Line y VKontakta.
Comenzó a Chatear desde las 3 PM hasta las 6 de la tarde, tanto en la computadora como en su Tabletphone.  Información básica: El ridículo de Gilbert, pues  le cargaba los libros a Ana Luisa. Roger estaba contra el suelo por que la Luisa Graciela se iba a vivir a Canadá con su   familia   y   que   mañana   harían   un   quitz   de matemáticas. Ni pendiente.
Con  un  impulso  abrió  el  libro  de  prácticas  de matemáticas y releyó las notas “Hipótesis de Rietman. Conceptos básicos”.
Tenía un  ejercicio  de  muestra    resuelto.  Lo miró y  remiró, no entendió nada. Simplemente de tantas  veces  verlo  lo  memorizo.  ¿Qué  fue  lo  que explicó  el  profesor?  El  esfuerzo  que  no  entendía. ¿Porque lo hacía?. Si prácticamente tenía el año perdido. El terrible pensamiento de como se lo diría a su padre, la  hizo  dormir  sentada  en  la  silla  del   comedor. Nuevamente se despertó. Las 11 PM.  Sin desvestirse tomo una Pepsi light y se fue a rastras a su cama a dormir.
Soñó que veía niños comiendo basura y riéndose. Soñó con su comedor escolar lleno de basura y ella llenando su morral de porquería tras porquería. Soñó que mientras sus amigos enseñaban perros de exóticas razas, tigres de bengalas enanos, gatos y loros de miles de loros, ella enseñaba una niñita bañada en sucio y comiendo basura… Despertó asustada de la pesadilla. La niñita presentada era ella. Ella misma comiendo basura.

                                         

                                                     III

Llegó al  liceo  para  enterarse  el  comentario General. El choque de los Heavy Dutty Discotek en un pique contras los negros del barrio. Sé estrellaron contra un camión del aseo urbano. ¡Pero qué idiotas¡.
Destruyeron la GMC Arcadia Turbodiésel eléctrica que  Frank, el jefe de los HDD, recibió de regalo de su papa. También era un amplío comentario que todos la vieron entrar al comedor y llevar comida. Así mismo fue etiquetada en el Facebook. Con una gran cantidad de comentarios.
 ¡Que dieta¡..¡Oye, existe Burguer King¡. Si quieres pasa por la casa, ahí te tenemos varios potes,
El profesor extendió las hojas del quitz. Cuando llegó a ella sonrío sarcásticamente.
Espero Srta. Takeshi sepa al menos firmar-- le dijo con la misma sonrisa burlona  que siempre  le dedicaba.
Volteo la hoja y con asombro vio el examen. Mientras oía la voz del profesor.
Es mi regalo. 5 puntos para la evaluación general.
Cristina  no   podía  creerlo.  Era  la  peor  burla  del profesor. Era el  ejercicio resuelto del libro. Era su reto. Sabía que nadie revisaba los libros de práctica. Vio a sus compañeros de clases. ¡Patético¡. Buscaban copiarse. Buscaban soplarse. Otros  trataban  de tapar sus hojas de examen para evitar el •Buceo•  de los otros. Ella            Simplemente           transcribió       el         examen memorizado sin faltarle ni una coma. Aspiraba que no se le hubiese olvidado nada.
Algo parecido  “A  que  si  puedo  hacerlo”  la  invadió.
Entregaron   sus   hojas   en   medio   de   susurros   y resultados.
 El profesor dio su clase.
 Puso esfuerzo en atender.  Y  entendió  que  el  profesor  no  explicaba nada.  Solo  pasaba   por  encima  de  los  ejercicios. Después  vivió  la  clase  de  ciencias  de  la  tierra  y Cristina  por  primera  vez  despertó.   La  profesora hablaba por hablar. No daba clases para nada. Por eso ella             aprobaba.        Era      simplemente    la carísima mensualidad  que  su  padre  pagaba  lo  que  hacía  el milagro.

                                                     



                                                           
                                                 IV

Maribel  es  de  lo  último. Luisa  Graciela  no  ha terminado de irse y ya ella se le está regalando a Roger.
Luis Eduardo no va a terminar la escuela...
¿Porque?--Preguntó   Cristina             viendo           pasar       a Guillermo, caminado junto a  las del 4to B;  ellas derritiéndose  sin disimulo al verlo, y ella, igualmente como una estúpida, también con la boca abierta  al terminar de verlo pasar, pensando que debía encontrar         una                  forma  de        acercársele      sin parecer a una ramera.
Lo  van  a  internar  en  una  clínica  de  terapia  anti drogas. Pero eso es grado 33…--le dijo trayéndola a la realidad la pelirroja de la Nako.
Terminó la jornada escolar. Vio al pequeño grupo dirigirse al patio de deportes, adyacente al comedor. Inevitablemente todos la verían entrar.. Y comenzaron a correr jugando.
Niñas sin problemas, sin preocupaciones. Listas para el mejor Selfie de la Semana
Sabía que la niñita estaría invariablemente en la misma Esquina... Esta vez estaría esperándola a ella.
 Pediría  igualmente el pote para llevar. Fue un impulso. De verdad no quería ir... Eso era lo mejor. Le daría el pote y continuaría a su casa… La mejor solución. Sentía que finalizaba muy rápidamente su idea de responsabilidad social.
De reojo  descubrió a la Negra y a la Yuri contemplar  con cara de horror, verla disponiéndose a  entrar al Comedor.
Pídanlo  para llevar y me lo dan-- dijo en un impulso a sus amigas, empujándolas para que entraran con ella…
¡Oh dios¡. No sabía que la cosa estaba tan mal en tu casa--  se  burló  la  Yuri  viéndola  con  una  sonrisa, suponiendo  que  el   padre  de  Cristina  había  sido despedido y estaban guardando apariencias.
Es que tengo unas mascotas que alimentar…. Bueno… O sea—explicó, para dar fin a tantos comentarios a sus espaldas y burlas a su cara.

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